aAcerca de Gino Germani

Publicaciones recientes referidas
a la historia de la sociología
Alejandro Blanco
Bibliografía
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Gino Germani
datos biográficos
La Sociología, Gino Germani y yo
Recordando a Gino Germani
Norma Giarracca
artículo
Gino Germani y su época
(a ochenta años de su nacimiento)
Norma Giarracca
artículo
Acerca de un maestro
Inés Izaguirre
artículo
Gino Germani: el oficio del sociólogo argentino
Ana María Tavella
artículo
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Gino Germani -datos biográficos-
Germani nació en Roma el 4 de Febrero de 1911. Llegó a la Argentina en 1934, y residió aquí durante poco más de tres décadas. Estudió filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires entre 1937 y 1944. Entre 1941 y 1945 fue investigador ad Honores del Instituto de Sociología. Alejado de la universidad durante los años del peronismo, dictó cursos en instituciones privadas y colaboró con editoriales que publicaban libros de Ciencias Sociales, muchos de los cuales se publicaron con prólogos suyos. En octubre de 1955, volvió a la facultad de la que había egresado como profesor interino de Sociología; en marzo de 1956 fue designado director interino del instituto de Sociología y en diciembre de ese año, `profesor titular de sociología. Desde marzo de 1957 dirigió el recién creado departamento de Sociología y también la Licenciatura en la especialidad. Entre 1961-1965 realizó varias visitas a universidades de Estados Unidos y en 1966 fue designado profesor de estudios latinoamericano en Harvard. Desde 1975 enseñó en la Universidad de Nápoles. Murió en Roma el 2 de octubre de 1977 . Sus libros más importantes fueron: Estructura social de la Argentina (1955) y Política y sociedad en una época de transición (1962). Otros 2 libros marcaron el fin de su carrera: Autoritarismo, fascismo, e classi sociali de 1975 y authoritarianism, fascism and national populism (1978).
La Sociología, Gino Germani y yo
Norma Giarracca
La Sociología en la Argentina ostenta, aún hoy, la marca que le imprimió ese hombre que la creó en los ámbitos universitarios y que hoy, recordamos: Gino Germani. Soy socióloga, nieta de cuatro italianos y trabajo como investigadora en el instituto de investigaciones creado por él y que hoy lleva su nombre: Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales. No fui su alumna, cuando yo ingrese a la Universidad en 1964 él ya pasaba largas temporadas en la Universidad de Harvard, EEUU. Fui discípula de la primera generación de sociólogos formada por él entre los que se encuentran Miguel Murmis, Ruth Sautu, Inés Izaguirre, Juan Carlos Marín, Jorge Graciarena, entre otros.
Sin embargo siempre sentí curiosidad por este personaje que:
• había nacido en Roma en 1911 y que había colaborado en nuestra ciudad de Buenos Aires con movimientos antifascistas como también lo habían hecho mis abuelos;
• que había sobrepasado con creces su educación formal para ocupar una posición de primer orden en las Ciencias Sociales latinoamericanas y del mundo en general;
• que se había ganado la vida, siendo un joven estudiante migrado de Italia, como administrativo en el Ministerio de Agricultura; y, precisamente en ese lugar, muchos años después, incorporamos con otros colegas, la Sociología como profesión reconocida para abordar la agricultura y los mundos rurales;
Sentía curiosidad por este personaje que:
• fue capaz, durante los momentos en que no podía trabajar en la Universidad, de participar en el mundo editorial o de estar a cargo del “CORREO SENTIMENTAL” de la revista IDILIO, contestando las cartas de unas mujeres desilusionadas o traicionadas en sus afectos quienes, dormidas o despiertas, soñaban aquello que Germani se animaba a interpretar. Sección que estaba ilustrada , nada más y nada menos, que por los fotomontajes de la famosa fotógrafa Grete Stern;
• que era capaz de frecuentar los más altos centros de excelencia como Harvard pero también de cruzar el Riachuelo en bote, a pesar de sus conocidos miedos físicos, para hacer un trabajo de campo en la isla Maciel.
Curiosidad, les decía, por este personaje muy discutido en los ámbitos académicos de los años de 1970 y que murió en 1979 en Roma (lejos de sus discípulos), “un poco por culpa nuestra” (como dijera uno de ellos, el sociólogo Torcuato Di Tella).
Por todo esto, hace unos años, me dediqué a conocer más sobre de su vida, a bucear en la dispersa y fragmentada información que se podía encontrar por aquellos años. Para mi sorpresa y alegría, unos años después, un joven sociólogo me buscó a raíz de un artículo que yo había dedicado a Germani en 1991, para contarme que emprendía una tesis doctoral sobre la figura de Gino Germani. Lentamente, desde hace unos años, comenzamos a recuperarlo en todas sus dimensiones, como sociólogo, como pensador, como hombre que influyó en el clima intelectual de su época, como inmigrante notable, hijo destacado de esta colectividad reunida en este teatro, tal como lo recordamos hoy, aquí.
Muy someramente, les voy a contar algunos datos de su vida y la relación que tuvo con la colectividad Italiana en la Argentina entre los fines de los ´30 hasta los ´50 .
Algunos datos sobre su vida
Nació en Roma en 1911 y fue único hijo de un matrimonio de sectores trabajadores; su padre fue sastre y percibía modestos ingresos de su propio taller mientras que su madre descendía de una familia campesina. Ella era una ferviente católica mientras que su padre, quien había sido un activo socialista en su juventud, fue, durante la infancia de Gino, sólo simpatizante del socialismo. No obstante leía y discutía entusiastamente con sus amigos sobre las cuestiones sociales y políticas de su país. Esta actitud paterna, seguramente, influyó en el joven, de esa forma misteriosa y extraña en que las inscripciones familiares y experiencias tempranas influyen en la educación de los hijos.
Sus padres desalentaron su interés por el estudio formal de la música y terminó asistiendo a una escuela técnica donde estudió contabilidad. Esto lo ayudó para ingresar luego al Instituto de Economía de la Universidad de Roma. A poco de ingresar en 1930, fue sorprendido distribuyendo propaganda antifascista y el joven Gino, conoció la cárcel y el confinamiento por más de un año. Recordaría casi al final de su vida:
“Recuerdo el primer día que pasé en la cárcel, me era imposible entender, incluso concebir, que alguien pudiera estar encarcelado por pensar algo. Para mí la libertad se volvió una cuestión vital”
En 1934, murió su padre; Gino y su madre decidieron un traslado a la Argentina donde ya residían, en muy buenas condiciones económicas, parientes cercanos.
Durante los primeros años en Buenos Aires, Germani quería regresar a su país: el estudio en la Facultad de Ciencias Económicas no lo entusiasmaba y extrañaba profundamente el lugar que lo había visto nacer. En 1938, cuando se inscribió como estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras su vida cambió, encontró su verdadera pasión: la reflexión y producción en las Humanidades y luego, en las Ciencias Sociales. Terminó la Carrera de Filosofía y comenzó a trabajar de inmediato con Ricardo Levene quien estaba a cargo de la única cátedra de Sociología de la UBA; mientras tanto se ganaba la vida trabajando en el Ministerio de Agricultura.
Sensible a los gobiernos autoritarios, se preocupó mucho por el advenimiento del peronismo en 1945. Dejó la Universidad, se dedicó a varias actividades: dictó cursos en el Colegio de Libre Enseñanza; desarrolló actividades editoriales (manejaba varios idiomas y se dedicó a traducir y editar lo mejor de la Sociología internacional de su época) y fue precisamente durante esos años, cuando mantuvo una fuerte relación con otros italianos residentes en Buenos Aires.
En 1955 regresó a la Universidad de Buenos Aires; en 1957, en un clima de gran optimismo inspirado por la sensación de libertad dentro de la institución así como por el respeto que Gino Germani ya se había ganado en los ámbitos intelectuales, la UBA creó la Carrera de Sociología así como el Instituto de Investigaciones y confió ambas direcciones al Profesor Germani.
A comienzos de los años 1960 comenzó a viajar invitado por prestigiosos académicos a Harvard, y en 1966, un poco antes del golpe de estado de Onganía, aceptó un cargo permanente allá.
Finalmente en 1976 se mudó a Roma pero mantuvo su cátedra en la Universidad de Havard. Al poco tiempo obtuvo un cargo en la Universidad de Nápoles pero ya le quedaban pocos años de vida. Murió en Roma, en 1979. Estuvo acompañado gran parte de su vida por su esposa Celia y sus hijos Ana y Luis quienes residen, en la actualidad, en la ciudad de Roma.
La libertad y encuentros italianos
Hay dos temas que a Gino Germani lo obsesionaron:
• la libertad y su otra cara, el autoritarismo político;
• el progreso y los procesos de modernización
Pero además de legarnos importantes trabajos sobre estas dos cuestiones se tomó la primera muy en serio y fue un activo militante de la "libertad". En efecto, volvamos a sus primeros años del joven inmigrante- 1934 y 1935 - cuando sus lazos con Italia expresaban el dolor por lo que allá sucedía y la nostalgia de quien recién partió. Por aquellos momentos, el joven Germani colaboró con “Italia del popolo” y “La nuova patria”, dos periódicos antifascistas. Con información periodística y algunos datos estadísticos que pudo lograr, escribió acerca de la gravedad de la crisis por la que atravesaba Italia y se centró en las consecuencias sociales y culturales del fascismo.
A este muchacho de 24 ó 25 años, le preocupaba especialmente el problema de los jóvenes. El fascismo deseaba ser el partido de los jóvenes, sin embargo, razonaba Germani, no todos los jóvenes adherían a pesar de la fuerte propaganda. Varias veces, durantes sus años juveniles, escribió acerca de este tema que lo interpelaba como italiano y joven.
Lo encontramos también, en 1940, junto a Nicola Cilla, Giusseppe Parpagnola, José Cópola y César Cívitta en acciones conjuntas que los llevarían a la separación de la Asociación Dante Alighieri y a la formación de “La nouva
Dante” donde imprimieron “Italia libre” una hoja escrita en italiano y español que editaba Nicola Cilla. La última noticia que tengo sobre estas actividades se remonta a 1948, cuando fue secretario de redacción de “Cultura Italiana” revista de la que sólo se han hallado 3 números.
Esto es lo que traje para compartir con ustedes, quienes lo conocieron y emprendieron junto a él esa inmensa tarea de armar docencia, investigación y extensión en Sociología, tienen muchas historias y anécdotas muy simpáticas de este hombre multifacético, de un carácter no siempre fácil, sincero, que nunca perdió el fuerte acento italiano, preocupado por su tiempo y como vimos “hacedor” de su tiempo. Para los que quieren conocer su producción académica les recomiendo un libro cuyo título es Después de Germani. Exploraciones sobre la estructura social de la Argentina que registra toda su obra intelectual. Para aquellos que desean conocerlo en sus pequeñas historia como sociólogo y ser humano, los colegas que fueron sus discípulos así como todos los que trabajamos en el Instituto Gino Germani, los recibiremos con mucho gusto para seguir homenajeándolo. Queda abierta la invitación. Muchas gracias
Gino Germani y su época
(A ochenta años de su nacimiento)
por Norma Giarracca
Gino Germani nació en Roma en 1911. Había comenzado a estudiar Economía cuando, en 1934, con su madre decidieron migrar a nuestro país. En 1938 se inscribió en la Universidad de Buenos Aires para estudiar Filosofía; participó activamente en la vida estudiantil y trabajó en el Ministrio de Agricultura. Por aquel entonces conoció al historiador Ricardo Levene, profesor de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras.
Levene estaba organizando el Instituto de Sociología y proyectaba estudios sobre la Argentina contemporánea. Germani y con otros jóvenes estudiantes leían y buscaban lecturas orientadoras. Revolvieron la Biblioteca del Instituto de Filosofía y con gran sorpresa encontraron bibliografía sociológica actualizada que nadie leía: Parsons, la colección completa de American Sociological Review, así como los Annales de Sociologie...
La lectura de los trabajos realizados en Estados Unidos o en Europa y publicados en las publicaciones científicas especializadas, ayudaron al grupo de jóvenes a encarar as primeras investigaciones sobre la clase media, que Levene les encargara. En 1929, Robert y Helen Lind habían publicado Middletown, su investigación sobre una comunidad norteamericana (Muncie, Indiana), trabajo que había estimulado en Estados Unidos y en otros países investigaciones similares. Recordaba Germani: "En aquel entonces sólo buscaba modelos, no tenía ninguna metodología formal. Poco tiempo después preparamos un cuestionario y realizamos una de las primeras encuestas en Argentina (a decir verdad
una revista de ciencia política había realizado una especie de encuesta en 1919 pero nadie se acordaba de ella). Estos artículos sobre la clase media se publicaron en el Boletín anual del Instituto de Sociología" (Kahl, 1986)
Trabajó en el Instituto de Sociología hasta 1945 y durante la etapa peronista, ya fuera de la Universidad, se dedicó a leer y preparar una serie de traducciones y publicaciones de autores desconocidos en el país y en América Latina en general. Germani tradujo o supervisó la traducción de Raymond Aron, Margaret Mead, George Mead, Erich Fromm, Bonislaw Malinowski y Kurt Lewin. Dictó conferencias en el Colegio Libre de Estudios Superiores, organizó seminarios privados para investigadores de las ciencias exactas y naturales y finalmente, unos años después de realizarse el censo de 1947, comenzó a trabajar sobre "Estructura Social de la Argentina"
El retorno a la Universidad en 1955
El nacimiento "institucional" de la Sociología está estrechamente vinculada con el retorno de Gino Germani a la Universidad y con las amplias perspectivas que se visualizaron para las ciencias. En efecto, en los diz años que van de 1956 a 1966 se desarrolló en el país un proyecto universitario-científico serio y coherente. Este período, floreciente, de expansión y crecimiento científico, fue posible porque existió un conjunto de investigadores e intelectuales que demostraron una firme voluntad para jerarquizar la universidad y la investigación.
En 1958 se creó un Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y el Instituto de Tecnología Agropecuaria y en 1961 la Carrera de Investigador Científico. Es decir, se produjo un proceso ordenado y completo de profesionalización de la investigación.
Bernardo Houssay había recibido en 1947 el primer Premio Nobel en ciencia `para la Argentina y las nuevas condiciones de investigación harían posible que, unos años más tarde, Federico Leloir recibiera el segundo. Varios miembros de aquella generación de científicos han reconocido que las condiciones generales, sobre todo las presupuestarias, fueron favorables, aun cuando ciertos rasgos culturales autoritarios coadyuvaron a limitar y abortar el proyecto (entrevistas a los fundadores del CONICET), (Cereijido, 1990).
En este ambiente general se creó el Departamento de Sociología, el Instituto abrió nuevamente sus puertas y comenzó el proceso de formación universitaria de un nuevo
Profesional con título de Licenciado en Sociología. Paralelo al esfuerzo estatal, en la misma época se abren instituciones privadas como el Instituto Di Tella (1958), el Instituto de Desarrollo Económico, IDES (1960), la Carrera de Sociología en la Universidad Católica Argentina y la de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de El Salvador (1959)
El proyecto de docencia e investigación, que pivoteó Gino Germani, tuvo apoyos internos y externos, pero también recibió críticas de algunos sectores. En un trabajo publicado en 1968, Germani marcaba tres grupos de opositores: a) un sector de la intelligentsia, antipositivista con anclajes teóricos en la fenomenología, el neotomismo y el existencialismo alemán; b) grupos de derecha, ligados a las Fuerzas Armadas y a las altas jerarquías eclesiásticas, que veían en la sociología una amenaza "izquierdista"; y c) grupos de izquierda que le reprochaban a Germani la aceptación de subsidios de la Fundación Ford. (Germani, 1968)
Años más tarde, los sociólogos de la generación del setenta criticaron severamente esta posición: el pensamiento social latinoamericano y argentino -sostenían- es la base de la "sociología latinoamericanas". Pero además de las "cátedras nacionales", otros científicos sociales contemporáneos a Germani, y sin ánimo de polemizar, relativizaron estas diferencias entre los saberes sociales.
Torcuato Di Tella propone superar este punto de vista prevaleciente en Germani, la sociología en la Argentina no comienza en 1955 -sostenía en un trabajo- la disciplina es antigua a pesar de que puedan haber cambiado métodos y técnicas de investigación o medición (Di Tella, 1979). Arturo Roig, en esta misma dirección argumenta que la "sociología científica" ha llegado a negarlos caracteres más salientes e incluso positivos del modo en que se ha constituido el saber social en América Latina (Roig, 1985).
En realidad, Germani estaba convencido de que se estaba creando una sociología universal, nueva, guiada por los cánones básicos del procedimiento científico y por estrictas normas internacionales. En tal sentido reconocía en la sociología norteamericana el intento más acabado de sociología científica, el surgimiento de una sociología mundial.
Recordemos que durante 1930, un exiliado ruso, Pitrim Sorokin, había fundado el Departamento de Sociología de la Universidad de Harvard, y que en 1946 Talcott Parsons había sido nombrado Jefe del Departamento de Relaciones Sociales. El intento de la sociología norteamericana de aquellos años por integrar las teorías de Weber, Durkheim, Pareto (sobre todo Parsons) despertó la temprana admiración de Germani. En 1957, cuando pudo viajar a Estados
Unidos, conoció a Parsons e interaccionó con los autores más destacados de esta corriente sociológica.
Según él mismo relató, presionado por discípulos jóvenes que habían completado su formación en el extranjero, por los años sesenta invitaron al Departamento de Sociología a algunos representantes de las corrientes marxistas o "críticas". Germani, a pesar de su origen socialista, había sido muy reacio a tomar en cuenta estas escuelas que desde las décadas de 1930 y 1940 pugnaban por obtener espacios académicos institucionalizados en Europa y en Estados Unidos.
Por ejemplo, en 1934 varios importantes miembros del Instituto de Investigación Social de Frankfurt habían migrado, como Germani, huyendo del "nazi-fascismo, a los Estados Unidos. Comenzaba el período norteamericano de la prestigiosa escuela de la "Critical Theory". En 1947, otro grupo formado por historiadores, economistas y sociólogos marxistas creaba la revista Monthly Review, que permitía publicar y nuclear a miembros importantes de la "radical sociology". Estas corrientes críticas que cobraron importancia por la década de 1960, se impartían y analizaban fragmentadamente en materias y seminarios a cargo de los jóvenes.
En síntesis, el grupo fundador de la Carrera había cerrado filas, junto a Germani, en torno a un programa que expresaba una selección teórica clara: la teoría de la modernización, el problema de la transición, la movilidad social, las migraciones, los aspectos psicosociales, desde la perspectiva de la sociología norteamericana. Posteriormente, con el aporte de algunos de sus discípulos se integraron los llamados "enfoques críticos" y se produjeron varios trabajos.
Pero en 1966 Gino Germani decidió alejarse de Argentina y se trasladó a Estados Unidos, aceptando una invitación para enseñar en Harvard. En nuestro país, el golpe de estado y la intervención a las universidades dieron por tierra con el proyecto "germaniano". Comenzaba otro período de la historia de la sociología en la UBA y en la Argentina en general, que duraría exactamente otra década.
Gino Germani escribió nueve libros y alrededor de cuarenta artículos, escribía en varios idiomas -español, italiano, francés, inglés y portugués- y solía recopilar en sus libros artículos y trabajos realizados con diversos propósitos.
Murió en 1979 en Roma "un poco por culpa nuestra", escribió Torcuato Di Tella en su nota In Memoriam. Hoy, cuando ciertas condiciones de respeto y tolerancia se han difundido entre nosotros, cuando diversas generaciones de sociólogos, con sus distintas historias y formaciones coexisten en la Facultad de Ciencias Sociales de UBA, es posible imaginar un debate abierto y riguroso, sobre la profunda crisis de la Sociología. Este es el lugar para realizarlo y sería. Sin duda, el mejor homenaje a Gino Germani.
arriba
Acerca de un maestro. Gino Germani, fundador de la sociología argentina.
por Inés Izaguirre
La mayoría de los jóvenes que están estudiando sociología en la Universidad de Buenos Aires y en las demás Universidades argentinas desde hace más de tres décadas, conocen poco de Gino Germani. Lo mismo podría decirse de los profesores, la mayor parte de los cuales no lo conoció, ni lo leyó. Su figura tiene para ellos mucho de mítico - el mito fundacional - pero poco de conocimiento real. Algunos de nosotros hemos tratado de dejar algunas huellas de su paso fundamental por la UBA , como el nombre de nuestro principal Instituto de Investigaciones, y algunos libros que lo recuerdan. Afortunadamente hace pocas semanas apareció en Buenos Aires un bello libro sobre su vida escrito por su hija Ana que no sólo construye una biografía intelectual y personal riquísima y exhaustiva, sino
[ Ana Alejandra Germani: "Gino Germani. Del antifascismo a la sociología" , Buenos Aires, Taurus, 2004 ]
que la articula con el país perdido, el país que fuimos, y con la historia de nuestra carrera. Como ocurre con muchos acontecimientos y procesos de nuestra vida social, los efectos que sobre la vida universitaria tuvieron las dos últimas dictaduras militares fueron nefastos, y han producido un quiebre, una interrupción de nuestra memoria histórica. La primera, que abarca los años 1966-73, tuvo como objetivo político-militar en sus primeros meses la intervención y/o la ocupación militar de las Universidades nacionales, consideradas como focos subversivos, con la consecuencia de la renuncia de cientos de los mejores docentes, la cesantía de los que se propusieron "resistir desde adentro", entre los que me incluyo, y el exilio de la inmensa mayoría. Claro que, como en esos años Argentina estaba en un proceso de alza de la lucha de masas, las consecuencias se advertirían mucho después. La segunda, que abarca los años 1976-83, es precedida por el breve interregno del gobierno peronista de 1973-76, que arriba al poder apoyado por la izquierda peronista y no peronista y cuyo presidente electo, Cámpora, es obligado a renunciar por la derecha del partido a los 49 días de asumir. A fines de 1975, la guerrilla estaba objetivamente derrotada por las fuerzas armadas legales y los grupos paramilitares, pero la dictadura que le sigue a partir de marzo produce un verdadero genocidio de una fracción importantísima de jóvenes luchadores sociales, producida con la anuencia y/o el silencio cómplice de la dirigencia política de los principales partidos, de los grupos económicos de capital más concentrado y de la "derecha social", esa parte de la población siempre dispuesta a formar en las filas del "partido del orden".
[ La bibliografía sobre esos años es hoy muy numerosa e importante en Argentina. Sobre el tema de la complicidad, cfr. Izaguirre, Inés " Memorias de guerra . Operativo Independencia" , publicado erróneamente con el título "Los primeros pasos de la represión" en Revista Puentes, año 4, Nº 12, 2004 , La Plata , Argentina, Comisión provincial por la Memoria ]
Para darse idea del efecto que esta masacre produjo en las Universidades, es suficiente saber que alrededor del 30 % de los muertos y desaparecidos de Argentina son universitarios. [ D ato construído sobre una muestra de 11.300 casos de muertos y desaparecidos registrados en la investigación que dirijo sobre "El genocidio en la Argentina " hasta el día de la fecha ] Tan sólo en nuestra Carrera de la UBA he registrado 60 desaparecidos. No puede asombrar entonces que nuestra comunidad sociológica padezca los efectos de este "agujero social".
Germani llega de Italia en 1934 como exiliado político, a los 23 años, luego de permanecer preso por antifascista entre 1930 y 1931 en la isla de Ponza, o "del Confine", cuando sólo tenía 19 años. Era hijo de un militante socialista, traía una buena formación en economía, y en Buenos Aires se inscribe como estudiante de filosofía en nuestra querida Facultad de Filosofía y Letras. Allí empieza a funcionar el Instituto de Sociología en 1940, dirigido por Ricardo Levene, titular de la cátedra de Sociología desde 1918.
[ En octubre de 1927 se había creado el Instituto de Sociología Argentina , también en Filosofía y Letras, junto con otros institutos que la harían famosa, el de filosofía, el de literatura clásica, el de historia antigua y medieval. Levene le cambió el nombre por el de Instituto de Sociología. ]
Levene invita al Instituto como "adscriptos" a personajes muy disímiles: historiadores, filósofos y profesores de sociología de Universidades del interior: Alberto Baldrich, Alfredo Poviña, Raúl Orgaz, Renato Treves (otro italiano perseguido) y Giordano Bruno Genta ( nazi onalista confeso) del Litoral, a sociólogos reconocidos de Brasil, como Gilberto Freyre, de México, como José Medina Echavarría; y de Paraguay, como Justo Prieto. Esta pluralidad era un atisbo - débil hasta entonces - de los efectos de la Reforma Universitaria de 1918, que en realidad llegará a la UBA después de 1955.
[ La Reforma Universitaria tuvo su epicentro en la Universidad más antigua del país, la Universidad de Córdoba, Argentina, en 1918, como uno de los tantos movimientos de cambio generados por la Revolución socialista de Octubre de 1917 en Rusia. Es un verdadero movimiento revolucionario promovido por los estudiantes, que se sublevan contra la enseñanza clerical, apartada de la ciencia, y que levanta como una bandera la libertad de pensamiento y de cátedra. ]
En el Boletín del Instituto de 1942, encontramos un estudio de Germani sobre la clase media de Buenos Aires, siendo todavía estudiante. Sus brillantes colaboraciones son reconocidas por Levene en las actas del Instituto. Los Boletines, libros de gran calidad material, reflejan la tensión que Germani señalaría más tarde entre los distintos enfoques de la disciplina: especulación versus investigación. En el Boletín de 1943 encontramos un anticipo de su futura " Estructura social de la Argentina " obra fundacional de lo que Germani consideraba sociología científica , basada en un análisis sistemático de los datos.
[ Los Boletines del Instituto salieron durante 5 números - 1941,1942,1943,1945 y 1947. A partir de ese año , el Instituto queda refundido como una sección del Instituto de Filosofía. Desde 1945, no encontramos colaboraciones de Germani . En 1948 Poviña es designado titular de la cátedra de Sociología y en 1949 es designado su adjunto, Rodolfo Tecera del Franco, peronista fascista convencido a quien tuve como profesor en 1953. En 1952 reaparece el Boletín, perdido completamente el pluralismo que Levene le había impreso ]
Aquel anticipo era una recopilación de " Datos sobre la realidad social argentina" entre 1915 y 1942, una síntesis-espejo integral del país de esos años, desde tasas demográficas hasta migraciones, datos económicos de todo tipo, datos sociales sobre conflictos, reuniones sindicales, suicidios, criminalidad, educación, ediciones de libros, etc.
Junto a esta confrontación ideológica al interior del Instituto en los años previos al peronismo, que se silenciará durante su gobierno, se había desarrollado en Argentina una nutrida producción ensayística cuyos representantes más conspicuos eran Scalabrini Ortiz, Martínez Estrada, Hernández Arregui y Jauretche. Ellos acompañarían en lo político la emergencia del peronismo, coincidente con el reclamo de autoafirmación nacionalista posterior a 1930 de varias burguesías en el capitalismo central: Alemania, Italia, España, pero también Estados Unidos y Japón.
[ En lo económico, el sustento teórico de esa autoafirmación de las burguesías nacionales, provino de un lord inglés (Keynes). En lo político en esos países se desarrollaron diversas variantes del nacionalismo y del socialismo autoritarios, mixtura ideológica de consecuencias trágicas que ha sido poco estudiada, entre otras razones porque en el campo de la izquierda, dominado durante décadas por el estalinismo, de eso no se hablaba ]
Aquellos autores buceaban en nuestra identidad, ante el poder disolvente de la gran crisis capitalista mundial de los años 30, que nos sumía, como todas las crisis, en la corrupción política y el cambalache social. Fue un movimiento externo a la Universidad , dominada por otras elites, pero donde había grupos que luchaban por construir un proyecto propio de ciencia de alta calidad, sobre todo en medicina, como la Escuela de Fisiología de Bernardo Houssay o el Instituto de Patología Regional de Salvador Mazza. La guerra mundial había hecho posible el crecimiento de los países de la periferia, que quedaron protegidos de los centros imperiales. El fin de la guerra marca la emergencia del peronismo en Argentina, acaudillado por un coronel que venía de dar un golpe nacionalista el 4 de junio del 43, representando a una fracción burguesa con un proyecto de desarrollo industrial, hasta ese momento más encarnado en el ejército que en la sociedad civil. Triunfaba en Argentina el proyecto que acababa de ser derrotado en el mundo desarrollado por las mismas burguesías liberales que nos habían asignado con éxito el papel de proveedores de alimentos. La lucha entre ambas fracciones de burguesía se resolvió en Argentina con el golpe del 43. Las masas de trabajadores migrantes atraídos a la industria durante la guerra, apoyaban el proyecto de Perón, pero no necesariamente el contenido ideológico fascista desarrollado por las burguesías en los países del Eje, y sustentado por la fracción militar que había triunfado en el golpe.
[ El apoyo innegable de Perón y su gobierno a los dirigentes nazis que lograron huir de Alemania ha sido verificado por la Comisión de Esclarecimiento de las Actividades Nazis en la Argentina (CEANA), quien ubicó la documentación que prueba la existencia del SARE, Sociedad Argentina de Recepción de Europeos, fundada por Perón y por Rodolfo Freude a fines de la guerra , y que funcionaba en la Casa de gobierno. Dicha Sociedad organizó a través de la Dirección de Migraciones la llegada y recepción de no menos de 180 criminales de guerra. (Cfr. Diario Página 12, del 14/6/2000, pág.6). No obstante, también el gobierno de Perón fue uno de los primeros del mundo en reconocer al Estado de Israel en 1948, y mantuvo siempre excelentes relaciones con la DAIA. ]
La lucha ideológica entre fascismo y liberalismo se trasladó a la Argentina sin matices, y se dio con virulencia tanto entre las capas ilustradas, como entre los viejos obreros industriales de izquierda y los nuevos obreros migrantes. Se expresó con fuerza en la Universidad , donde la mayoría de los profesores comunistas y antifascistas debieron exiliarse o dedicarse a otras actividades: el país receptor fue en casi todos los casos Estados Unidos, pues Europa estaba destruída.
[ Entre los argentinos más conocidos, se exiliaron Risieri Frondizi, Rolando García , Oscar Varsavsky y Manuel Sadosky. Los europeos que habían huído del fascismo permanecieron en el país (Angel Garma, Mimi Langer, Gino Germani, Rodolfo Mondolfo, Renato Treves) aunque fuera de la Universidad ]
La barbarie que había arrasado a Europa impidió al fin de la guerra distinguir las diferencias entre el tipo de alianza de clases que expresaba el peronismo, con la presencia dominante de la clase obrera, y los fascismos europeos, asentados en las clases medias, del mismo modo que invisibilizaba el enfrentamiento entre capitalismo y comunismo, presente en la disputa por los territorios de Europa del Este y de Alemania, que encarnaría como maccarthysmo en Estados Unidos y se trasladaría al mundo como guerra fría . Quizás porque la búsqueda de libertad lo había obsesionado desde su adolescencia, Germani supo ver esa diferencia en el peronismo: escribió sobre el contenido liberador de la legislación peronista para el obrero y el militante sindical frente a los patrones, a diferencia de lo que ocurría con las capas medias y sus fracciones ilustradas. Era un científico con vocación de objetividad . Una anécdota contada por el Prof. Eduardo J. Prieto, contemporáneo de Germani, lo pinta de cuerpo entero.
[ Eduardo J. Prieto era un notable profesor de filología latina en la Facultad de Filosofía y Letras. Sus relatos sobre Germani, así como los de Elena Chiozza, geógrafa reconocida coetánea de ambos, realizados en una entrevista efectuada en 1999 por Ana Germani, son imperdibles ].
En 1941, Prieto era presidente del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras, y Germani, miembro del Centro, era militante antifascista y socialista. Cuando la invasión de la URSS por Hitler, que prueba la falacia del pacto Hitler-Stalin, muchos militantes del Centro intentan echar a los comunistas, y hasta se producen escenas de pugilato. Germani, muy respetado entre sus compañeros, advierte que no era momento de dividirse, y que los jóvenes comunistas del centro no tenían la culpa de los enjuagues políticos de Stalin. Mantiene así la unidad.
Por entonces estudiaba sociología en la rica Biblioteca de la Casa del Pueblo, sede del partido Socialista, donde leía desde los clásicos europeos hasta los empiristas norteamericanos, y además los libros "se los prestaban por un mes, y no por una semana, como en la Facultad " . Años después, la política de Perón se ensañaría con la Universidad y también con la Casa del Pueblo. No sólo la policía nos pedía la Libreta Universitaria al entrar a la Facultad , -yo era estudiante de filosofía en los 50- sino que las humanidades quedaron en manos de las fracciones católicas más retardatarias. Esa ofensa a la inteligencia nunca se restañó del todo: yo estuve en la fila de estudiantes que, en el hall de entrada de Filosofía y Letras sacó literalmente a empujones de su despacho en septiembre del 55 al decano Serrano Redonnet. A partir de 1955 todo cambió en Filosofía y Letras.
[ Tengo claro que una gran parte de la sociedad argentina , particularmente la clase obrera, simultáneamente la estaba pasando muy mal, reprimida y perseguida junto con la militancia peronista. ]
Pasábamos la mayor parte del tiempo en la Facultad : volvían los profesores del exilio, íbamos a todas sus clases, se hacían asambleas, volvíamos a leer autores prohibidos. Ya en 1957, los estudiantes de filosofía nos enteramos de que en un edificio cercano se estaban dictando las primeras materias de las nuevas Carreras: Sociología, Antropología, Psicología, Ciencias de la Educación. Comencé a asistir a las fascinantes clases de Germani, informales, sin saco ni corbata, que llenaba el pizarrón de datos, y nos abría la cabeza a la historia del mundo. Yo me gradué en filosofía en febrero de 1959. En marzo se abrieron concursos de ayudantes de sociología y en julio ya estaba designada. Ese mismo año se creó el CONICET y obtuve mi primera beca. Germani fue desde entonces mi director. Recuerdo que en los primeros años 60 trajeron al Instituto la IBM 101, la primera computadora de la Facultad , grande como un escritorio, y que aprendimos a manejar con un profesor de Exactas. Los "cuadros" se preparaban en un tablero enorme, lleno de cables y enchufes. Al mismo tiempo los graduados cursábamos el posgrado en sociología. Recuerdo como si fuera hoy cuando, con los datos del Censo Universitario de 1960 hice un enorme cuadro sobre el origen de los padres y abuelos de los estudiantes, por Facultad. Era la primera vez que intentaba construir un cuadro significativo de tres variables, como aprendíamos en Metodología. Era una "sábana" y yo no lograba descifrarlo. Pero lo había hecho con todas las reglas del arte y se lo llevé a Germani a su escritorio, siempre abierto para recibirnos. "Es extraordinario!" me dijo. "Fíjese". Me mostró cómo había que leer el cuadro y todo lo que decía del país: el 50% de los estudiantes era hijo de inmigrantes, la mayor proporción de clases altas estaba en Derecho, Arquitectura y Exactas, etc. Estaba contento por mis hallazgos, que yo misma no veía, y eso le había borrado el gesto hosco que solía tener.
¿Cómo evalúo hoy aquel momento fundacional? Sólo tengo palabras de elogio y de afecto: se hizo tanto, en tan poco tiempo, con tanto entusiasmo, todos con " la camiseta de la Carrera ", con un nivel de politización altísimo de estudiantes y profesores, sin "obedientes" de partido. Cada hecho político era intensamente vivido. Hoy pienso que Germani debe haber sufrido mucho, porque era acusado a menudo por los alumnos de ser "pro-yanqui", por enseñar autores funcionalistas y por haber obtenido un importante subsidio Ford , con el cual no sólo organizó la muestra y la encuesta de Estratificación más importante del Gran Buenos Aires que se haya hecho nunca, simultánea con Montevideo, Santiago de Chile y Río de Janeiro, sino también la mayor Biblioteca de Ciencias Sociales de América Latina, destruída luego por las dictaduras. Pero eso lo vi mucho después. En esos pocos años Germani viajaba incansablemente: Vinculó a nuestro Departamento y a nuestro Instituto con la Asociación Internacional de Sociología, y fué co-fundador y concurrió a todos los Congresos del ALAS, la Asociación Latinoamericana de Sociología. Las primeras, y únicas, Jornadas Latinoamericanas de Sociología de Argentina las organizó Germani en 1961, en el Nacional Buenos Aires. A ellas vinieron todos los latinoamericanos famosos: Desde Pablo González Casanova hasta Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto, pasando por Ruy Mauro Marini y el cura guerrillero, Camilio Torres. Germani instaló, en Argentina antes que en Europa, la sociología científica. En 1964, a poco de graduarse las primeras camadas, Germani dejó la dirección de la Carrera y del Instituto y se instaló en el Di Tella. Duraría poco allí, pues antes del derrocamiento de Illia se fué a Harvard, que lo recibió con el respeto que se debe a los grandes, aunque no tenía título de doctor, ni concurso. Con gran dolor, como recuerda su hija, al punto que en su casa no permitía que se hablara inglés. Creo que Sociología todavía conserva en sus viejos profesores, y en muchos de sus jóvenes investigadores, algo de aquel espíritu.
Recorriendo la vida de Germani descubro algo que seguramente nos ha pasado a todos los que lo conocimos: Germani valoró la democracia mucho antes que se pusiera de moda entre nosotros , y movido por los mismos problemas: la dictadura, la guerra, el orden policíaco y el deseo de libertad. Pero tuvo la fineza intelectual y la capacidad política de establecer las diferencias entre los regímenes nacionalistas de los que fue contemporáneo y que su pasión vital rechazaba: el nazismo, el fascismo, el franquismo, del peronismo argentino, y, particularmente en este último, la inteligencia de señalar las diferencias sociales que impedían la generalización del maniqueísmo político con que la pequeña burguesía ilustrada describía la sociedad argentina en su época. Del mismo modo valoró la libertad, y en su tarea, la libertad académica. En la Universidad aplicó la Reforma , nuestra Reforma latinoamericana en Buenos Aires. Y lo hizo junto a los reformistas más consecuentes. Para quien como yo conoció y estudió en la Universidad de los primeros años 50, dominada por la derecha católica, cuando Perón le había cedido la educación y la Universidad a la Iglesia , el aire fresco que significó ese cambio en la vida académica es indescriptible. El mismo lo dice con precisión en el prefacio a "El miedo a la libertad" de E.Fromm: "Toda idea tiene derecho a ser expresada, porque cada una lleva en sí misma una parte de la realidad" . Esa realidad que es argamasa de muchas síntesis de contrarios, de los cuales no podemos prescindir sin deformarla. El tercer punto que necesito destacar en la obra de Germani es que nos enseñó a investigar . Para quienes siguen confundiendo al opinador con el investigador, debo decir que, casi sin saber cómo, fuimos incorporando trabajosamente las etapas de un proceso que va de menos conocimiento a más conocimiento. Germani luchó por instalar ese proceso en nosotros. Y lo logró. Quizás no somos lo que él pensó, o soñó, pero esta distancia existe siempre. En cambio todas las personas que él formó siguieron trabajando, investigando, y pasada la catástrofe, de nuevo enseñando . Las grandes confrontaciones de la sociedad argentina también se expresaron entre nosotros. Afortunadamente en la Carrera hoy está presente toda aquella diversidad. Es muy posible que no podamos reivindicar aquella calidad. Pero de nuevo, esa distancia existe siempre. Quizás seamos hoy mucho más escépticos acerca de las perspectivas de una sociología como ciencia estricta. Hasta los sociólogos se llaman a sí mismos "cientistas", cocoliche académico que mezcla la mala traducción del social scientist , con el remedo del técnico del saber práctico que arregla las caries. Hoy sabemos que la objetividad pura no es posible, y que nuestros datos son construcciones teórico-empíricas, y que nuestras miradas se enmarcan siempre desde un lugar, en un tiempo histórico. Pero la objetividad sigue siendo una meta: objetivar es transformar en objeto, visibilizar. Es también un proceso. Un proceso de madurez, de descentramiento. Lo que quizás nos ha hecho más escépticos es que transitamos un tiempo donde los poderes se han hecho muy visibles y se muestran en toda su fuerza brutal acumulada, mucho más despóticos que lo que se percibía entonces.
En este punto debo confesar que, leyendo el libro de Ana, su hija, me sorprendió advertir la dimensión humana - vulnerable- de Germani, quizás un poco ingenua, esperanzada, re-negadora del fuerte maccarthysmo norteamericano que operaba al interior y al exterior de ese país, en plena guerra fría a fines de los 50 y comienzos de los 60, - para cuyo gobierno Germani era un subversivo- a la inversa de como se lo consideraba en Argentina, pero que él no atribuía a la política discriminadora de EEUU, sino al celo excesivo y equivocado de algunos funcionarios de migraciones. El relato acerca de sus avatares para obtener la "visa" que le permitiera viajar a ese país no lograba mellar su confianza en el mito del gran país democrático, respetuoso de la ley. Como supimos mucho después, ya desde 1950 todos los años cientos de militares latinoamericanos- entre ellos los argentinos- concurrían a las escuelas norteamericanas de instrucción, para aprender las técnicas de intervención en sus propios países. Importaron también de los generales franceses que actuaron en la guerra de Argelia, simultáneamente con las fuerzas armadas de Argentina, la tecnología francesa del interrogatorio y la tortura que aplicaron en Vietnam, y que se aplicaría en Argentina. También supimos hace muy poco del aval que el Departamento de Estado en la figura de Kissinger le dio a la dictadura genocida.
Aún hoy no sabemos bien dónde quedaron todos los libros arrancados de los estantes de la gran Biblioteca de Sociología de los años 60 y 70 y nos cuesta un enorme esfuerzo reconstruir la historia. Como efecto de esa tierra arrasada se hundió en el olvido y la confusión toda la historia fundacional de nuestra Carrera, incluído Germani.
Sin embargo no pudieron con nosotros, ni siquiera dos dictaduras. Por lo cual yo diría que Germani, el "tano", ganó. Su obcecación nos enseñó a investigar, a ser rigurosos, a fundamentar con datos nuestras afirmaciones, y la realidad, no él, nos obligó a ser menos intolerantes. Y si hemos aprendido que no podemos hacer la revolución con la sociología, también sabemos hoy que no hay nada más revolucionario que el conocimiento verdadero.
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Publicaciones recientes referidas a la historia de la sociología
Alejandro Blanco
Blanco, Alejandro “Gino Germani: las ciencias del hombre y el proyecto de una voluntad política ilustrada”. En Punto de vista, Nº 62, noviembre de 1998.
“Gino Germani” En Torcuato S Di Tella y col., Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas. Editorial Emecé, Buenos Aires, 2001.
“Ideología, cultura y política: la Escuela de Frankfurt en la obra de Gino Germani” En Prismas. Revista de Historia Intelectual, Universidad Nacional de Quilmes, Año 3, nº 3, 1999. [Publicado también en: Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, vol. 7, nº 3, setiembre/diciembre de 2001].
“La sociología por escrito: un episodio de su historia intelectual”
En Revista de Ciencias Sociales, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Quilmes, octubre de 2002.
“Sociología e historia intelectual” En Punto de vista, nº 75, abril de 2003.
“Los proyectos editoriales de Gino Germani y los orígenes intelectuales de la sociología en la Argentina”. En Desarrollo Económico. Revista de Ciencias Sociales, vol. 43, nº 169, abril/junio de 2003.
“Política, modernización y desarrollo: una revisión de la recepción de Talcott Parsons en la obra de Gino Germani. En Estudios Sociológicos de El Colegio de México, vol.XXI, Nº 63, setiembre/diciembre de 2003.
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